La luz es un elemento decisivo del diseño de un espacio que dice mucho de su personalidad.
La luz puede transmitir y sacar el máximo partido a cualquier estancia, enfatizar o disimular sus puntos fuertes y sus debilidades.

Pensar en un ambiente es pensar en un tipo de luz.

Un proyecto de iluminación correcto debe conjugar funcionalidad, estética y ahorro.

Ahora que no deja de subir la luz y, en esta última semana, también el gas, buscamos más que nunca eficiencia energética, pero para conseguirla no basta con sustituir las bombillas por otras Leds, apagar los interruptores o utilizar electrodomésticos que gasten menos; realizar un correcto proyecto de iluminación, hará que ahorremos doblemente: tanto en inversión como en ahorro energético.

Planificando correctamente la iluminación de cada estancia ajustaremos los consumos sin perjudicar la calidad y cantidad de luz, y reduciremos los costes de mantenimiento.

Los parámetros que debemos tener en cuenta al planificar un proyecto de iluminación son:

1. La arquitectura, el espacio, la orientación, la entrada de luz natural, si tenemos techos altos o pasillos estrechos o muchos ventanales, los colores de techos y paredes, la decoración, el mobiliario y la distribución interior.

2. La actividad y el uso que vamos a dar a cada estancia: si es una zona de trabajo, de paso o descanso.

3. La tonalidad de la luz (cálida, neutra o fría) determinada mediante la temperatura de color y la unidad de medida de grados Kelvin.

Cuanto mayor es el indicador, mayor es la sensación de color blanco azulado frío, y cuanto menor es el indicador la luz es más cálida, más amarilla rojiza.

Una de las principales ventajas de la iluminación led es que en su proceso de fabricación se determina la temperatura de color que se desea obtener.

Gracias a esta tecnología los productos de iluminación led no emiten radiación en frecuencias como la ultravioleta o infrarroja como ocurría con otras tecnologías como los tubos fluorescentes o las bombillas de bajo consumo.

En leds podemos encontrar: luces cálidas, recomendables para el salón, los dormitorios y para zonas reservadas para maquillarse, ya que aportan una mejor gama cromática.

Las luces cálidas son recomendables también en negocios como: tiendas de ropa, fruterías y panaderías. Y también en charcuterías y carnicerías, pero con tonalidades más rosadas.

Las luces neutras son las más naturales y, si te gustan, las puedes instalar en cualquier entorno.

Las luces frías, habituales en cocinas y baños, son las que solemos encontrar en pescaderías y joyerías.



4. Los niveles de iluminación: alta, media o baja.

La iluminancia se mide en lux. Un lux es un lumen por metro cuadrado.

El nivel de luz al aire libre es de aproximadamente 10.000 lux en un día claro. En un edificio, en la zona más próxima a las ventanas, el nivel de luz puede reducirse a aproximadamente 1.000 lux. En la zona media puede ser tan bajo como 25 - 50 lux.

Para compensar los niveles bajos de luz necesitamos un equipo de iluminación adicional. Antes era común que los niveles de luz estuvieran en el rango de 100 a 300 lux durante las actividades comunes. Hoy en día el nivel de luz más común se encuentra en el rango de 500 - 1.000 lux dependiendo de la actividad. Para trabajos de precisión y detalle, el nivel de luz puede incluso acercarse 1500-2000 lux.

5. La distribución de los puntos de luz.

Para distribuir los puntos de luz podemos seguir la norma de mantener una distancia de entre 1 y 1,20 metros entre cada uno de ellos o la de poner un punto de luz por cada 10m².

Si queremos que una estancia parezca más amplia debemos repartir bien la luz, preferiblemente blanca.

Si lo que queremos es algo más cálido, concentraremos la luz en un único punto. El espacio parecerá más acogedor, aunque también más pequeño.

En dormitorios y zonas de descanso colocaremos un punto de luz general cálida en el techo. Con lámparas en las mesitas de noche lograremos crear una luz ambiental.

El salón es donde se suelen crear diferentes ambientes: una zona para comer, otra para ver la televisión, otra para leer… Aquí, los puntos de luz general conviene que estén regulados por diferentes interruptores, en función del uso que lo podamos dar. Podemos completar esta iluminación con lámparas de pie y de sobremesa auxiliares.

6. La elección de posibles lámparas (de techo, de pie, focos, sobremesas…) así como otros equipos de control en cada zona: encendido automático, control del flujo de luz…

7. Los consumos energéticos, los más bajos posibles.

8. El mantenimiento requerido, larga duración sin apenas mantenimiento.